Resumen - Trabajo no remunerado y vida personal

Resumen - Última actualización 31 de agosto de 2020

 

Los trabajos reproductivos son uno de los ámbitos donde las diferencias de género son mayores. Hay una distribución desigual de los cuidados entre mujeres y hombres, con una dedicación mayor por parte de ellas; además, la percepción de la responsabilidad de la carga de cuidados también difiere entre cada sexo.

 

La mayor diferencia se da en el cuidado de los/las menores a cargo: el porcentaje de mujeres que declaran ocuparse en solitario de este trabajo es 4,5 veces el de hombres. Respecto al cuidado de personas mayores, las mujeres dicen ocuparse solas 2,5 veces más que los varones, y 1,7 veces en el caso del cuidado de personas discapacitadas o dependientes.

 

Las mujeres no solo se ocupan con mayor frecuencia de los cuidados de otras personas; cuando lo hacen, la dedicación es mayor en tiempo, tanto en extensión como en intensidad. La media de años de dedicación a estos trabajos de las mujeres es 10,8 años, y la de los hombres 9,4. En cuanto al promedio de horas diarias dedicadas a los trabajos de cuidados, las mujeres dedican un 50% más de tiempo: 2,8 horas diarias frente a 1,8 horas de los hombres.

 

Respecto a las tareas del hogar, las mujeres declaran encargarse de ellas en solitario el 58% de las veces, y los hombres el 25,8%.

 

El desequilibrio en el tiempo de trabajo reproductivo parece tener un efecto en un desequilibrio en el tiempo propio, tiempo para relajarse o disfrutar de actividades. Entre los que declaran no disponer casi nunca de 1/h diaria de tiempo propio, las mujeres son el 66%, y alcanzan el 75% entre quienes afirman no tener nunca esta hora al día.

 

La desigualdad tiene su correlato en el tiempo dedicado al trabajo productivo, que es la llave para la mayoría de la población de acceso a la renta y al derecho a prestaciones. En 2019 había en Asturias 82.100 mujeres y 6.500 hombres que declaraban como causa principal de su no participación en el mercado laboral lo que se denominan “labores del hogar”; las asturianas multiplican por 10 a los asturianos en la frecuencia con la que no participan del mercado laboral por dedicarse a los trabajos de cuidados, mientras que en España ese multiplicador es 6,3 veces. Otra forma de decirlo es que el 92,9% de las personas inactivas por este motivo son mujeres. Este porcentaje aumenta hasta el 100% de las personas que abandonaron un empleo en los tres años precedentes para poder hacerse cargo del cuidado de otras personas dentro del hogar. En 2019 fueron 2.200 mujeres; en los últimos 10 años, una media de 2.040 mujeres al año abandonó un empleo para cuidar de alguna persona del hogar o para hacer frente a otras obligaciones familiares.

 

En cuanto al uso de instrumentos de conciliación de vida laboral y vida familiar, el 91,3% de las excedencias utilizadas en Asturias durante 2019 para el cuidado de familiares fueron solicitadas por mujeres; este porcentaje disminuyó 1 punto desde 2018, tras un aumento de 4 puntos porcentuales el año anterior. El aumento en la participación de los varones se produjo únicamente en las excedencias por cuidados de hijos/as. En relación con el conjunto nacional, la participación de los hombres en los cuidados, vía excedencia laboral, es menor en Asturias: en el cuidado de hijos e hijas, en España los hombres superan en 1,4 puntos porcentuales. En el cuidado de otros familiares, los hombres en el conjunto nacional superan a los asturianos en 7,8 puntos porcentuales.

 

En el contexto autonómico, Asturias es la cuarta Comunidad con tasas de escolaridad más bajas en la etapa de Educación Infantil no obligatoria (0-3 años), después de Ceuta, Murcia y Canarias. La tasa del grupo 0-2 es en Asturias de 21,6%, aún muy por debajo de la media nacional (38,2%). A los dos años la tasa de escolaridad sube al 33,4%