Resumen - Trabajo no remunerado y vida personal

Resumen

Los trabajos reproductivos son uno de los ámbitos donde las diferencias de género son mayores. Hay una distribución desigual de los cuidados entre mujeres y hombres, con una dedicación mayor por parte de ellas; además, la percepción de la responsabilidad de la carga de cuidados también difiere entre cada sexo.

 

La mayor diferencia se da en el cuidado de los/las menores a cargo: el porcentaje de mujeres que declaran ocuparse en solitario de este trabajo es 4,5 veces el de hombres. Respecto al cuidado de personas mayores, las mujeres dicen ocuparse solas 2,5 veces más que los varones, y 1,7 veces en el caso del cuidado de personas discapacitadas o dependientes.

 

Las mujeres no solo se ocupan con mayor frecuencia de los cuidados de otras personas; cuando lo hacen, la dedicación es mayor en tiempo, tanto en extensión como en intensidad. La media de años de dedicación a estos trabajos de las mujeres es 10,8 años, y la de los hombres 9,4. En cuanto al promedio de horas diarias dedicadas a los trabajos de cuidados, las mujeres dedican un 50% más de tiempo: 2,8 horas diarias frente a 1,8 horas de los hombres.

 

Respecto a las tareas del hogar, las mujeres declaran encargarse de ellas en solitario el 58% de las veces, y los hombres el 25,8%.

 

El desequilibrio en el tiempo de trabajo reproductivo parece tener un efecto en un desequilibrio en el tiempo propio, tiempo para relajarse o disfrutar de actividades. Entre los que declaran no disponer casi nunca de 1/h diaria de tiempo propio, las mujeres son el 66%, y alcanzan el 75% entre quienes afirman no tener nunca esta hora al día.

 

La desigualdad tiene su correlato en el tiempo dedicado al trabajo productivo, que es la llave para la mayoría de la población de acceso a la renta y al derecho a prestaciones. En 2017 había en Asturias 35.500 mujeres y 3.000 hombres que declaraban como causa principal de su no participación en el mercado laboral lo que se denominan “labores del hogar”; es decir, el 92% de las personas inactivas por este motivo son mujeres, y son el 100% de las que abandonaron un empleo en los tres años precedentes para poder hacerse cargo del cuidado de otras personas dentro del hogar. En cuanto al uso de instrumentos de conciliación de vida laboral y vida familiar, el 88,8% de las excedencias utilizadas en Asturias durante 2017 para el cuidado de familiares fueron solicitadas por mujeres.

 

Hay un ligero aumento de la participación de los hombres en el uso de excedencias, si bien se concentra en las que se solicitan por cuidado de familiares que no son hijos/as; en este último caso, las excedencias pedidas por hombres llegaron a disminuir en cantidad y en peso sobre el total de excedencias. En cambio, los permisos de paternidad aumentaron en 2017 un 11,1% sobre el año anterior, a pesar de que en ese tiempo el número de criaturas nacidas en Asturias descendió.

 

Asturias es la quinta Comunidad con tasas de escolaridad de población de 0-2 años más bajas, tras Canarias, Ceuta, Murcia y Baleares; en Asturias esta tasa es 20,5%, muy por debajo de la media nacional de 34,8%, y está por debajo de la recomendación europea de alcanzar el 33% para facilitar la conciliación.