Resumen - Bienestar social

Resumen

Las mujeres están doblemente afectadas por el funcionamiento de los sistemas de protección social: por su condición de población con más necesidades de atención (por su longevidad y la dependencia que puede llevar asociada, y por sus menores ingresos económicos) y por su papel de cuidadora.

Las mujeres son mayoría en el conjunto de personas que perciben una prestación no contributiva: el 64,4% del total de 8.778 personas a 31 de diciembre de 2018. Por tipo de prestación, las mujeres son tres de cada cuatro personas beneficiarias de una pensión no contributiva de jubilación, y la mitad de las que la reciben por invalidez.

En cuanto al Salario Social Básico, las mujeres también son mayoría entre las personas titulares: el 62,9% de las 21.884 personas titulares del SSB en 2019 eran mujeres. Entre las familias que se benefician de esta renta hay 6.109 familias monoparentales, el 92,2% de las cuales están encabezadas por una mujer.

Las situaciones de dependencia derivadas de la edad avanzada requieren de una serie de servicios y recursos en los que, debido a la mayor esperanza de vida femenina, las mujeres vuelven a ser mayoría entre las usuarias y beneficiarias. Entre las personas beneficiarias de alguna prestación por reconocimiento de dependencia en el marco del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en Asturias, a finales de 2019 el 66,1% eran mujeres. Por tipo de prestación, el porcentaje de mujeres aumenta hasta el 83,7% para la Teleasistencia, el 77% para las Prestaciones Vinculadas al Servicio y el 74,3% para el Servicio de Asistencia a Domicilio. En relación con el conjunto nacional, en Asturias la Teleasistencia tiene un escaso peso (5% del total de prestaciones, vs. 18% en España); ocurre lo contrario con las prestaciones para la Prevención de la Dependencia y Promoción de la Autonomía Personal: 23% en Asturias, 4,4% de media nacional.

Respecto a los recursos asistenciales, tres de cada cuatro personas beneficiarias de la Ayuda a Domicilio son mujeres; se trata en su mayoría (el 92,7%) de mayores de 65 años. También son mayoría las mujeres en los centros residenciales para mayores: el 68,4% de las personas usuarias. En los Centros de Día las mujeres son el 75,2% (datos de 2018).

Por el contrario, en los recursos destinados a las personas con discapacidad, las mujeres son minoría: son el 43,5% de las personas usuarias de los centros de apoyo a la integración de personas con discapacidad, y el 34,7% de las usuarias de algún tipo de solución de alojamiento.