Camino de migas

Camino de migas

Título - Bienestar social

Bienestar social- Última actualización 3 de agosto 2020

Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia (SAAD)

Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia (SAAD)

La atención a la dependencia es importante desde la perspectiva de la igualdad entre mujeres y hombres por un doble motivo. En primer lugar, como objeto del sistema de atención a la discapacidad, porque las mujeres son mayoría entre las personas de edad en Asturias, como se explicó en primer capítulo y, por tanto, les afectan más las situaciones de dependencia derivadas del envejecimiento. En segundo lugar, como cuidadoras de las personas dependientes, porque son las mujeres las que con mayor frecuencia se hacen cargo de la atención a personas mayores o dependientes dentro de los hogares.

 

La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia en España creaba el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia y reconocía una serie de prestaciones vinculadas a los distintos tipos de cuidados que requieren las personas con una dependencia reconocida.

 

En diciembre de 2019 había en Asturias 21.083 personas beneficiarias de alguna prestación del SAAD, frente a las 22.049 de un año antes (5); es decir, en el último año descendió el número de personas beneficiarias en un 4,36%. El aumento de la mortalidad en este último año, derivada del alto envejecimiento poblacional, es seguramente la causa de esta reducción. En términos relativos, las 21.083 personas que se beneficiaban a 31 de diciembre de 2019 de alguna prestación ligada al SAAD en Asturias representaban el 78,4% del total de personas que tenían derecho a alguna.

 

En cuanto a los datos desagregados por sexo, las mujeres eran el 66,1% de las beneficiarias de prestaciones del SAAD en diciembre de 2019 (6); la tasa de prestaciones reconocidas por cada 100 mujeres en Asturias es de 3,39%, y es de 1,9% en el caso de los hombres. Es decir, comparativamente, las mujeres tienen una prestación reconocida dentro del sistema de atención a la dependencia con una frecuencia 1,8 veces mayor que la de los hombres.

Tabla 7.2. Distribución por sexo y tipo de prestación, de las personas con prestación reconocida dentro del SAAD, Asturias diciembre de 2019.
Tabla 7.2. Distribución por sexo y tipo de prestación, de las personas con prestación reconocida dentro del SAAD, Asturias diciembre de 2019.
Fuente: Datos del Sistema sobre Prestaciones del Sistema de Dependencia, Observass

Por tipo de prestación (5), y en base a datos actualizados a 30 de junio de 2020, las más importantes en Asturias son las de Cuidados Familiares [1]  (28,7% del total), seguidas de las prestaciones para la Prevención de la Dependencia y la Promoción de la Autonomía Personal (el 23,2%). Comparándolo con el conjunto nacional, este último tipo de prestación sólo representa el 4,4% en España. Las prestaciones de Teleasistencia tienen un peso mucho más pequeño en Asturias que en el conjunto nacional (5,1% vs. 17,7%). Por último, la Ayuda a Domicilio supuso el 15,7% de las prestaciones concedidas al amparo del SAAD.

Gráfico 7.4. Distribución de las prestaciones del SAAD por tipo, España y Asturias junio 2020.
Gráfico 7.4. Distribución de las prestaciones del SAAD por tipo, España y Asturias junio 2020.
Fuente: Información Estadística del Servicio para la Autonomía y Atención a la Dependencia, IMSERSO

[1] Ésta es la prestación económica para las personas que son cuidadoras principales cuando la persona dependiente o discapacitada se queda en el hogar. La “prevención de la dependencia” incluye actuaciones coordinadas entre servicios sociales y de salud de promoción de condiciones de vida saludables y programas específicos de prevención y rehabilitación dirigidos a personas mayores y con discapacidad, para evitar el agravamiento del grado de dependencia. La “promoción de la autonomía personal” se refiere a: servicios de habilitación y terapia ocupacional, atención temprana, estimulación cognitiva, promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía funcional, habilitación psicosocial para personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual, y apoyos personales y cuidados en alojamientos especiales.